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que el historiador institucional intenta identificar y, habiendo identificado, cristalizar..."
Narrar no es sólo la forma más vieja de pensar, sino la única forma de dar sentido a la experiencia, siempre
nos explicamos cuentos y explicamos historias para disculparnos y darnos a entender, y no hay realidad social y
cultural que no sea una construcción narrativa: Los mitos, las historias sagradas, los cuentos infantiles, las
leyendas urbanas y las novelas son las fuentes donde nos inspiramos para tejer ideas, elaborar valores y reconstruir
la vivencia del día a día. Unas narraciones quieren conformar el sentido y explicar, pero el interés de este libro
yace justamente en que no busca construir pero el interés de este libro yace justamente en que no busca construir
explicaciones consistentes ni tipificaciones de los motivos y los significados, nada en pos del orden y lo
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predecible ya que nada se a va a demostrar.
Juega más bien con pistas y datos residuales, discontinuos y de baja probabilidad donde el misterio, el secreto y la
suposición, por no decir la conspiración, son los instrumentos para activar la intuición y desvelar equívocos y anomalías
en personajes, prototipos y situaciones.
Ahora bien, qué tipo de conocimiento o de experiencia ofrecen estos residuos y cabos sueltos, y cómo conseguir
que éstos afecten al lector hasta cumplir con la dialógica literaria. En la forma que es narrada, la novela
busca intensificar la experiencia a base de datos y situaciones discontinuas, insospechadas rupturas y conexiones
de tiempo y espacio que ayudan a truncar expectativas y romper significados convencionales. Esto hace que el lector
no quede instalado en un orden de significados con futuros predecibles,
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