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PROLOGO
Interpretar, descubrir, desvelar, descifrar, es el viaje que nos propone esta novela cuya narración se
atreve a cruzar el misterio divino con la indagación policial, las escrituras sagradas y apócrifas con el
lenguaje coloquial, y la exégesis histórica con la trivialidad de la aventura personal. Pero no sólo se
envuelven estas encrucijadas sino que se involucran los propios autores, Gaspar Coll y Helena Flix, que entran
en una doble acción de historiador del arte metido a literato y una literata dedicada a historiar lo sagrado
y que, transformados en personajes, cierran el círculo de su propia identidad en plural.
Sin duda la novela histórica esta de moda, pero este libro no hace de la historia novela, sino que, al
introducir al
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historiador y poner la historia en acción, produce unos efectos que pueden ser de entretenimiento
y revelación, pero que además, a medida que se penetra en un relato que trasciende el tiempo y el espacio,
resultan de exploración de los territorios del poder terrenal y sobrenatural. Una visión de los poderes que no
es accesible desde el rigor de las ciencias sociales y sus formas de disciplinar los datos y filtrar las
relaciones subjetivas, y que se resiste a las explicaciones y los consensos de significado.
En este punto, me viene a la memoria lo que decía John Keegan en su ya clásico libro sobre las batallas,
"The face of battle" (2001): "...la acción es esencialmente destructiva de todos los estudios institucionales,
pues compromete la pureza de las doctrinas, daña la integridad de las estructuras, desequilibra la armonía de las
relaciones, interrumpe las redes de comunicación,
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